Día Internacional para la preservación de la Capa de Ozono

Omaira Rincón - 10/Septiembre/2015

                                                          

El 16 de Septiembre de cada año se conmemora este día de vital importancia para la humanidad, con el fin de generar sentido de pertenencia y crear conciencia de la prevención del daño de la capa de ozono. Las Naciones Unidas proclaman, en su resolución 49/114 del 19 de diciembre de 1955, el 16 de septiembre como el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, conmemorando la firma de un tratado internacional en el que un gran número de países prometen no producir ni utilizar sustancias que afecten el estado de la capa de ozono para lograr que en el año 2050 esta se haya recuperado en su gran mayoría, el tratado se llamó “Protocolo de Montreal” y se firmó en 1987.

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas, invita a todos los Estados a que dediquen este día a la promoción de actividades relacionadas con los objetivos del Protocolo de Montreal, suscrito por más de 190 países y uno de cuyos resultados ha sido disminuir en más de un 95% la emisión atmosférica de gases que afectan la capa de ozono. El Protocolo de Montreal de 1987 recibió enmiendas en Londres (1990), Copenhague (1992), Montreal (1997) y Beijing (1999).

 

En 1985 se firmó el Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, cuyo principal objetivo era fomentar la investigación y la cooperación científica entre los diversos países. Es importante precisar que la Capa de Ozono no tiene un hueco, lo que realmente tiene es un adelgazamiento que facilita la penetración de la radiación solar a nuestro planeta.

 

La capa de ozono se sitúa entre 20 y 40 km sobre la superficie de la Tierra, donde hay concentraciones de ozono de hasta 10 partes por millón. Mientras que las concentraciones altas de ozono son peligrosas para la salud en la superficie de la tierra, la capa de ozono protege la vida del planeta de los efectos perniciosos de la radiación ultravioleta. En la década de 1970 se descubrió que ciertos productos químicos, como los clorofluorocarbonos (CFC), empleados en la industria como refrigerantes, constituían una posible amenaza para la capa de ozono.

 

Una vez cesan las emisiones de CFC, las concentraciones de estos compuestos tardan de 50 a 100 años en desaparecer de la estratosfera. Entre los principales efectos de la destrucción de la capa de ozono, se destacan:

 

1. Aumento de los niveles de radiación ultravioleta-B, perjudicial para los seres humanos, animales y plantas.

2. Riesgos a la salud de los humanos como el cáncer de piel, la reducción de la efectividad del sistema inmunológico y daños en la vista.

3. Incremento del cambio climático.

4. Alteración de la atmósfera e intensificación de las tormentas tropicales y los huracanes.

5. Daños a los bienes y las personas.

6. Además de las consecuencias en los ecosistemas, se teme por la disminución de la productividad de lagos, ríos y mares, con la consecuente disminución de la producción de alimentos, por efectos en la sostenibilidad de cultivos y ganaderías.

 

Los principales compuestos CFC que afectan a la capa de ozono son:

 

Óxidos de nitrógeno: estas sustancias catalizan (aceleran) la reacción de descomposición del ozono y aunque las emisiones procedentes de focos terrestres es difícil que lleguen a la estratosfera, los óxidos de nitrógeno que son empleados en combustibles para cohetes, en aviones supersónicos y de gran velocidad y en las explosiones nucleares, sí lo hacen. El bromuro de metilo es un fungicida/herbicida/insecticida altamente tóxico y el segundo más usado en el mundo. Se emplea principalmente como fumigante de suelos en la producción de cultivos. Este pesticida combate eficazmente una amplia gama de plagas, incluidos los insectos, malezas y microorganismos patógenos. En su uso doméstico se emplea para controlar plagas caseras como cucarachas, ratones, comejenes, etc. Es muy tóxico, penetra especialmente por los pulmones causando serios problemas, incluso la muerte.

 

Tetracloruro de carbono (TCC): se usó en la producción de líquido refrigerante y propulsor de aerosoles, como plaguicida, como agente para limpiar y desgrasar, en extinguidores de fuego y para remover manchas. Debido a sus efectos perjudiciales, estos usos están prohibidos y solamente se usa en ciertas aplicaciones industriales. La exposición a altos niveles de tetracloruro de carbono puede causar daño del hígado, los riñones y el sistema nervioso central.

 

Metilcloroformo o 1, 1, 1 tricloroetano (MCF o TCA): es un solvente muy usado para la limpieza de metales, para el lavado en seco de prendas por la industria textil, también para la limpieza de tableros y otros dispositivos eléctricos por sus propiedades como aislante eléctrico. Su uso se duplica cada diez años.

 

 

Dada la importancia de la capa de ozono para el cuidado de nuestro planeta, la protección de los suelos fértiles, las zonas de páramo o de selvas que mantienen el equilibrio natural y por consiguiente la supervivencia humana, es de vital importancia que realmente comencemos a evitar daños mayores en su composición y así evitaremos también daños mayores en nuestra salud y bienestar.

 

Desde las instituciones educativas se logra motivar el cuidado de la capa de ozono y reflexionar sobre la importancia de la celebración del día internacional para la preservación de la capa de ozono, sembrando conciencia de cuidado ambiental en la juventud y especialmente en los niños, quienes afrontarán las consecuencias de los destrozos de las generaciones mayores.

 

 

 

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